Primer paso de la encuadernación. Se realiza superponiendo punta a punta los pliegos, de derecha a izquierda y haciendolos girar poniendo el doblez en dirección al operario, para continuar con los siguientes plegados.
Se utiliza una "dobladera", que es un trozo de madera o hueso de 10 a 15 cm de largo por 2 ó 3 cm de ancho y 1cm de grosor, con las puntas y bordes redondeados, que se desliza sobre el papel para marcar la lìnea de doblado.
Para 8 páginas son 2 dobleces, para 16, 3 dobleces y para 32, 4 dobleces. Los impresos de 64 páginas deben cortarse para convertirlos en 32 páginas, pues son muy difíciles de doblar y se producen arrugas en el papel.
Es común que la publicación tenga más o menos páginas que no guarden la relación de 8, 16 o 32. En esos casos se imprimen pliegos de 4 páginas para llegar al número correcto de folios, que se colocan "a caballo" de los normales, para reforzar el lomo en el cosido de los mismos.
Un pliego de 16 páginas, más uno de 4 "a caballo", se convierte en uno de 20 páginas.
Los pliegos doblados se prensan y empaquetan para nivelar la mayor altura que provocan los dobleces y facilitar el "alzado" de los mismos.